Cuanto más respeto mostremos a la hora de enseñarles, más respeto mostrarán hacia nosotros y hacia el resto. Una de las maneras que tenemos todos los animales de aprender, es por imitación, tanto de acciones como de emociones, llamémoslas, Neuronas Espejo.

El respeto se basa en dejar a alguien tranquilo mientras realiza las necesidades que tenga que hacer para crecer como persona, mientras que lo que está haciendo no sea ilegal ni te esté molestando.

Los perros necesitan oler, interactuar con otros perros, subirse a sitios, bajarse, caminar y no se les permite.

Citamos a un gran profesional; “Queremos perros perfectos, en vidas imperfectas” Jaime “Santi” Vidal, Más que guau. Los perros no vienen programados, ni con manual de instrucciones, por mucho que se hayan empeñado, son seres vivos, con necesidades como especie y necesidades como individuos.

Imagina que tienes 6 años y te obligan a diseñar y construir un juguete, pero cada vez que cometes un error, te castigan. Te están pidiendo algo difícil y sin haberte enseñado.

La importancia de la educación con respeto

Si nuestro perro realiza algo que a nosotros no nos agrada, y levantamos la voz (en el mejor de los casos), él aprende a resolver los conflictos de la misma manera, en su caso; ladrando y cuanto más ladra, más le chillamos y sin saberlo, entráis a discutir con el perro porque ambos estáis intentando resolver el conflicto ¡a gritos! Y a gritos, nadie se entiende.

Si está en el sofá y queremos que baje, primero hay que pensar si le hemos enseñado a bajarse para dejarnos sitio, si le obligamos a bajar de manera poco amable, es muy posible que la siguiente vez que esté en el sofá y nos acerquemos, gruña, y sentimos decepcionar a los adoradores del maltrato animal bajo teorías absurdas, pero lo que está haciendo el pobre animal es anticiparse a la agresión sufrida anteriormente. Si tratamos con respeto, recibimos respeto, y no solo entre animales humanos, si no también entre animales no humanos.

Hagamos uso de eso que se llama sentido común.